El pasado lunes, en la clase de
Psicología del Desarrollo, estuvimos elaborando y seleccionando preguntas
relativas a la asignatura hasta ahora para planteárselas a los compañeros y
compañeras de los otros dos grupos de primero.
Salieron cuestiones de lo más
interesantes y fue un verdadero placer notar la implicación y la forma de
gestionarse de todos los participantes. Fue una clase genial, que me hizo tomar
conciencia de cómo la formación de lo que yo ya llamaría “grupo” requiere de
una “cocción a fuego lento”.
Pasamos de un total de 84
preguntas elaboradas de manera individual (dos por estudiante) a una selecciónde 28 preguntas hecha por los grupos de trabajo para llegar a 4 que son las
que hemos planteado en
el blog conjunto de la asignatura, para que los estudiantes de otros
grupos, y también del nuestro, puedan elaborar sus respuestas, generar
conversaciones, proponer otras preguntas…
Creo que fue una manera muy
interesante de revisar el módulo inicial de la asignatura, introductorio,
exploratorio y quizá algo “largo” para algunos, pero creo que necesario (cosa
que he ido confirmando a medida que navegábamos por él) y muy útil de cara a lo
que seguiremos trabajando.
Además de recordar lo que
habíamos ido viendo en las sesiones anteriores, la idea era identificar y
seleccionar algunas cuestiones relevantes en algún sentido. A la hora de elegir
las preguntas, podían entrar en juego diferentes criterios, como por ejemplo: ¿la
más interesante? (¿y qué es interesante?), ¿la más llamativa? (¿y qué es
llamativa?), ¿aquella que más “cubre”? (¿y qué es “cubrir”?), ¿aquella
relacionada con algo que no ha quedado claro? (¿y qué es “quedar claro”?).
A esto se añadía, además, el
hecho de abordar el proceso de elaboración y selección de las preguntas en
grupo, y en un grupo con compañeros y compañeras con los que no trabajamos
habitualmente. Esto incorporaba una novedad que implicaba atender no sólo al “contenido”, de la actividad, sino también y más especialmente
a las interacciones que, con los otros, estaban teniendo lugar. Creo que aquí
la distinción de motivaciones de afiliación-logro-posicionamiento podría
aportar mucho. ¿Qué era más importante para mí a la hora de trabajar en el
grupo? ¿Sentirme bien con los compañeros y compañeras? ¿Hacerlo lo mejor
posible, cuidando el proceso para obtener un resultado que fuera satisfactorio
para mí? ¿Dejar claro “dónde” estaba como estudiante en la asignatura,
posicionarme? (mostrando mi competencia, o lo interesado en la asignatura que
estaba, o lo simpático que era…)? De los ejemplos anteriores, por ejemplo el
último (y sus aclaraciones entre paréntesis), se destila que los tres tipos de
motivación están, en realidad, muy relacionadas. En cualquier situación de
nuestra vida se dan simultáneamente, si bien lo más habitual es que una de ellas
esté priorizándose ante las otras dos.
Por último, el hecho de que lo
que se estaba haciendo fuera dirigido a otros, creo que incorporaba un matiz
importante a la hora de comprometerse con la tarea, cosa que se hizo especialmente
evidente en la implicación en gran grupo, cuando llegaba la hora de seleccionar
“las preguntas del grupo C”, que serían “bandera”, ante los otros grupos, en un
espacio compartido.
Bueno, a lo que iba. Si el lector
atraído por el título de este post, y tal vez algo decepcionado al ir discurriendo
por los párrafos, ha sido lo suficientemente paciente encontrará que comienza a
abordarse la cuestión que tal vez fue detonante de su interés inicial.
“¿Nos analiza psicológicamente la
profesora?” fue una de las preguntas propuestas en esta sesión. Aunque no fue
seleccionada para aparecer en el blog conjunto, me pareció lo suficientemente interesante
para dedicarle un espacio.
Es común que cuando nos
encontramos con alguien con formación psicológica, y más especialmente si nos
propone hacer cosas algo alejadas de lo que consideramos “normal”, habitual, nos
preguntemos si no se estará valiendo de sus “artimañas” para analizarnos en profundidad,
explorando aspectos de nosotros que no son tan accesibles o evidentes para
otras personas.
Al considerar la pregunta es
interesante hipotetizar acerca del porqué de que haya surgido. Me encuentro con
varias posibilidades, que han podido además combinarse:
1) He solicitado a los
estudiantes ciertas “producciones” (como dibujos o definiciones) que luego he
explorado para presentar en sesiones posteriores algunos aspectos que me
parecían relevantes y útiles para trabajar.
2) Les observo bastante. Me
imagino que esto se hace más evidente para algunos de ellos en aquellos periodos
en los que comenzamos una sesión o retomamos una interacción en gran grupo tras
una secuencia de trabajo su parte.
3) Les hago muchas preguntas (una
inquietud por parte de los estudiantes en torno a esto dio lugar a otro
post).
Desde luego, puede haber otras
razones que hayan contribuido a generar esta pregunta, y sería genial poder
conocerlas. Por ahora, y en cuanto a las que yo me planteo…
La verdad es que la segunda y la
tercera hipótesis podrían identificarse como “estrategias” que bien podrían
estar presentes en cualquier contexto de enseñanza-aprendizaje en el que el
profesor quiera conocer a sus estudiantes, por un lado, e indagar acerca de sus
ideas, opiniones, etc., por el otro.
En cuanto a la primera hipótesis,
puede relacionarse con lo anterior, pero se vincula, además, y si atendemos a
su “contenido”, con el objeto de esta asignatura específicamente. Por ejemplo,
tanto el dibujo sobre qué es el desarrollo como el de los estudiantes como
futuros maestros, pretendía explorar concepciones implícitas sobre temas
relevantes tanto en esta signatura como en el marco en el que se sitúa: el
grado en Magisterio. Ambos contextos son más propicios, en principio, para
explorar nuestra propia persona (hubo quien comentó, en una revisión, que habíamos hecho
actividades muy “introspectivas”) que si estuviéramos, por ejemplo, estudiando
Química. Aun así, e independientemente del área de estudio, creo que un objetivo
de la formación universitaria tendría que ser facilitar o promover un proceso
de exploración y reflexión personal, o dicho de otra manera, un contexto como
la formación universitaria, y un momento evolutivo como el que la mayoría de
los estudiantes está viviendo cuando comienza la universidad, creo que es el
propicio para ello.
Volviendo a la pregunta, y al
contexto en el que emerge, si se entiende “analizar psicológicamente” como el
hecho de ser sensible a cómo es una persona y cómo se está desenvolviendo, como
estudiante, en una asignatura, creo que podría decir que sí analizo, o al menos,
que si lo intento, en gran parte conscientemente. Si se entiende como elaborar
un “perfil psicológico” de la persona… no, no lo hago. En primer lugar porque
no creo tener las competencias para ello; en segundo lugar, porque no le vería
sentido en este contexto.
Si retomamos la primera “comprensión”
de “analizar psicológicamente”, creo que
cuando alguien se dedica a la enseñanza, o a facilitar el aprendizaje de otros,
necesariamente tiene que hacerlo si entiende el proceso desde una perspectiva
constructivista, en la que el foco de atención está en el que aprende (al menos
el que se identifica formalmente como aprendiz, más allá de lo que luego ocurre
en la realidad). Esto, desde luego, vincula mucho con lo que cada uno entiende
por enseñar y aprender, algo que estuvimos explorando con algo de detalle en
clase.
Creo que algo importante al hacer
las cosas es tomar conciencia del “por qué” las hacemos. Muchas veces no somos conscientes
de nuestros “porqués” y no los identificamos hasta que no hay un momento, como
por ejemplo este al escribir este post, en el que los exploramos, formalizamos
o explicitamos. En este sentido, muchas gracias a quien sacó a colación la
pregunta, porque me ha permitido revisar explícitamente algunas cuestiones en
relación a mi práctica.

Creo que tenemos la gran ventaja de tener una asignatura que nos facilita el proceso de exploración y reflexión personal, que quizás otros estudiantes de otros grados que están en la misma etapa que nosotros, no tienen. Una asignatura que nos ''remueve'' algo por dentro en mayor o menos medida, y, hasta el punto de salir de clase pensando, asociando le teoría con el momento de la vida que individualmente estamos viviendo, que nos cree la pregunta de ¿por qué? o que incluso, nos la resuelva.
ResponderEliminarHola Sara,
ResponderEliminardesde luego, más allá de afinar la respuesta, ya plantearse el por qué de algo supone un cambio importante. Normalmente llevamos tanto tiempo dando por hechas muchas cosas que no hemos tenido oportunidad de revisarlas, de indagar acerca de su sentido, y de si ese sentido, que quizá algún día existió de manera natural, sigue siendo el mismo.
Me alegro mucho de que, en la medida que sea, algunas de las cuestiones que trabajamos "remuevan" algo, desestabilicen estructuras fijas. Esto puede permitir que al menos se considere la posibilidad de ir un poco más allá ;)
Un saludo.
Gloria.